La
Naturaleza es un conjunto de elementos que se interrelacionan en
equilibrio dinámico, lo que llamamos un sistema. Como todos los
sistemas, tiende a funcionar de un modo autónomo; cuando se la
“deja” (no se la interfiere), se basta ella sola, se autorregula
con mecanismos propios. Es más, necesita ser autónoma. Y la
autonomía sólo puede perderla si se la roba otro sistema, el
sistema tecno-industrial de nuestros días, por ejemplo.
La
autonomía de la Naturaleza Salvaje es pues una situación. Es lo
normal, lo que el mundo ha sido siempre, hasta que comenzó la era
neolítica en algunos puntos del planeta con la producción de
alimentos (domesticación de plantas y animales), hace unos 10.500
años. Y aunque a partir de ese momento el mundo no ha hecho más que
separarse de esa situación, la tendencia a la autonomía que
necesita la Naturaleza sigue ahí, al igual que en los seres humanos,
que en nosotros se traduce en lo que llamamos libertad.
Hasta
el Neolítico (durante unos 190.000 años) los humanos vivían en
pequeños grupos nómadas dispersos por el territorio, cazando y
recolectando y con un nivel muy bajo de desarrollo tecnológico. Y a
esa vida es a la que estamos adaptados por evolución. Nuestra
biología, nuestras tendencias, capacidades, potencialidades y
necesidades naturales, surgieron y se desarrollaron en ese entorno; y
quedaron genéticamente marcadas en nosotros. Estamos “moldeados”
por y para la Naturaleza Salvaje, y cuanto mas se aleje nuestro
entorno y modo de vida de ése, cuanto más antinaturales sean las
condiciones, más alteraciones y disfuncionalidades del
comportamiento y más insatisfacción se darán como señales de que
no estamos viviendo como debemos.
Y
a esa situación, a que exista esa autonomía de la Naturaleza
Salvaje, yo le doy una importancia por encima de todo. Su valor es
absoluto, por encima de cualquier circunstancia, hecho, pensamiento,
etc.; si nadie se lo diera lo tendría igualmente. Nada justifica que
no se dé, y en cuanto a los humanos, que se nos impida la libertad.
Por
ello, la conclusión es clara. Es necesario destruir la sociedad
moderna. Es el sistema que en estos momentos tiene dominada a la
Naturaleza y sojuzgados a los humanos. Y aunque su eliminación no
traería probablemente la completa autonomía de la Naturaleza y la
libertad de los humanos (surgirían posiblemente sociedades
no-industriales, pero si complejas en cierto grado), supondría un
gran hecho a favor de éstas. Y más importante aún, eliminaría la
amenaza que implica el desarrollo tecnológico de hacer desaparecer
para siempre la libertad y la posibilidad de recuperarla.